Imagina que, en vez de utilizar monedas y billetes, el dinero estuviera representado en piedras gigantes ancladas al piso. En lugar de mover las piedras, sólo se transfiere su propiedad y todos saben de quién son cuáles piedras. Esto hace difícil que se cometa fraude, ya que no podrías gastar las piedras de otros, no podrías usar la misma piedra dos veces, y tampoco podrías tallar una nueva piedra. Éste es el concepto de criptomoneda, pero a diferencia de las piedras ancladas, las criptomonedas sí pueden escalar para que más personas las usen.
Bitlicense, la primera licencia para monedas digitales en Estados Unidos emitida por el Estado de Nueva York define las criptomonedas como “cualquier tipo de unidad digital, creada u obtenida mediante el cálculo matemático, cuyo sistema está basado en internet y que se utiliza como un medio de cambio o una forma de valor digitalmente almacenado”.
Usando los principios de criptomoneda, podemos pasar a explicar qué características específicas tiene el bitcoin:
- Es una criptomoneda descentralizada, por lo que no existe una autoridad reguladora o gestora de la moneda. Por el contrario, existe un “libro mayor”, como los que usan los contadores, que registra todas las transacciones en el orden que se llevaron a cabo. Además, les pone una “estampa” con la hora a la que sucedieron.
- También hay una red que tiene acceso al “libro mayor”, llamado Blockchain. Así, en vez de que sólo haya una sola copia del registro, existe una red que permite que prácticamente todos tengan acceso al registro de transacciones. Cuando hay una transacción nueva, automáticamente todos reciben la actualización, por lo que no se puede gastar la misma moneda dos veces. Si intentas usarla más de una vez, toda la red se enteraría.
- No se puede falsificar la moneda, porque las unidades “se imprimen” a partir de problemas matemáticos complejos. Cada ciertos minutos, se crea un nuevo problema y las diferentes partes de la red tratan de solucionarlo; quienes resuelvan rápidamente el problema se llevarán bitcoins como “premio”. A este proceso de compilación se le llama “minería”. No hay forma de falsificar respuestas, fingir criptomonedas, o inventar problemas fuera de los tiempos marcados, lo cual limita el número de unidades existentes.
- La certificación de las transacciones la hacen personas conectadas a la red llamados “mineros” quienes prestan su infraestructura computacional para verificar la transacción con el incentivo de obtener la criptomoneda.
- Cuando una de las partes ya se hizo con una criptomoneda, su posesión está certificada y ya es de su completa propiedad, para ser depositada en una cartera digital, misma que puede ser guardada en su computadora o celular (como si guardara su dinero en el colchón) o en línea, en servidores de resguardo e intercambio de Bitcoins (como si los depositara en bóvedas de seguridad).
- Conforme pasa el tiempo, habrá más unidades digitales en el mercado, por lo que cada vez se empiezan a hacer más complicadas, matemáticamente hablando. Como también incrementó el número de participantes, existe un seguimiento exponencial a las transacciones. Actualmente la red de bitcoin tiene un poder computacional mayor a las 500 supercomputadoras más potentes combinadas. La única forma de introducir una operación falsa sería superar este poder computacional, por lo que cada día es más difícil hacer un fraude.
- Ya que hay más de 700 monedas digitales diferentes, se podría decir que hay un mismo número de libros mayores o Blockchains que registran toda la actividad del tipo o ecosistema de criptomonedas de las que guardan registro.

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